Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, y no era por no querer, simplemente no tenía tiempo. Una de las entradas que escribí iba acerca de la gente que considero importante, los agradecimientos, blablabla. Pero he dejado a deber una entrada a la persona que hoy por hoy es más importante para mi. Como nombre en clave, podríamos usar Ea, que no deja de ser su apodo. Allá va.
Sé que te he escrito mil y un mensajes, y cada día los repito. Te escribo los mensajes cursis, esos que sé que odias, y también te envío los que sé que te van a enfadar. Pero eso podría decirse que es solo por cumplir, los envío porque no soy capaz de decirte las cosas a la cara...parece que nos parecemos en bastantes cosas.
Pero, como te dije ayer, a partir de ahora solo te diré las verdades. Nada de frases por cumplir, nada de palabras que se quedan en palabras. Solo la verdad.
Y la verdad es que te quiero, que quiero pasar más tiempo contigo. Quiero más paseos abrazado a ti, quiero hundirme en tus rizos y esnifarte. Quiero besar tu nuca y notar como ese escalofrío sube desde tu espalda. Quiero poder estar en cada sonrisa, en cada mirada, cada mirada de esos ojos que me enamoraron desde el principio, sin que yo me diese cuenta.
No voy a decir que todo ha sido un camino de rosas, sabes tan bien como yo que no todo fue bonito, sobre todo desde cierta noche. Pero lo arreglaste con una simple conversación, solo con unos minutos me hiciste la persona más feliz del mundo. Y el resto más o menos ya lo sabes. No siempre te lo digo, pero siempre intento transmitírtelo. Te quiero, más que a nada, y a toda la retahíla de verbos que nos soltamos puedes añadirle eso. Eres mi verdad, mi todo. Te quiero más que a nada. Ahora estoy hablando contigo, y escribo esto. Solo puedo decirte que esperes a las tres y media.
Mi primer amor, y probablemente el único.
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