¿Nunca os ha pasado que, a pesar de ser mayores en edad, tenéis actitudes de niño? Yo mismo no soy una excepción, y como la mayor parte de mi generación, me crié con las películas de Disney. Es cierto que nunca fui el mayor fan, pero tras pasar este puente escuchando algunas canciones, un instinto infantil se ha apoderado de mi. si, más todavía, si es posible, dirán los que me conocen. Supongo que iré por días, comentando las canciones o películas, o puede que esto se quede en otro de esos proyectos que empiezo y nunca termino. Ya se verá.
La canción que dejó ahora es de Pocahontas, para cualquier persona sin infancia que no la conozca. Debe de haberme tocado la fibra sensible, o la fibra ecologista, o tal vez ambas, el caso es que me anima a apuntarme en Greenpeace. Sea como fuere, la canción es la que sigue, y yo me siento de nuevo como un niño frente al televisor matando las horas de la tarde entre merienda y cena.
Como todo el mundo, uno tiene voz, y no debe callarse nunca. He pasado demasiado tiempo callado, y ahora me apetece hablar.
Susurros
Porque a veces necesitamos hablar y no callar
lunes, 12 de diciembre de 2011
Todos la cagamos
De la misma forma que un disco no es sólo una canción, no podemos juzgar a una persona por una sola acción. Todos nos equivocamos alguna vez, todos hacemos daño, a todos nos hacen daño. Lo normal no es ser perfecto, lo normal es tener errores. Lo que hay que aprender es a no repetirlos, y para eso es necesario fallar primero para acertar después.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)