La voz que se alza
Como todo el mundo, uno tiene voz, y no debe callarse nunca. He pasado demasiado tiempo callado, y ahora me apetece hablar.
Susurros
Porque a veces necesitamos hablar y no callar
jueves, 22 de marzo de 2012
Winter is coming
Y eso que acaba de empezar la primavera. Dicen que hay que tener buena cara, alegrarse porque vuelve el buen tiempo, y ya queda menos para el verano. ¿Pero y si no me apetece que sea verano? Todo el mundo se lo pasa bien en verano, pero yo no. Ya no soy capaz. Tonterías, lo llamarían algunos. Algo pasajero, dirán otros. Yo solo sé que en verano estoy solo, y se acerca de nuevo semana santa, con todo lo que ello implica. Y ahí queda.Otra vez con la mierda al cuello, sufriendo por algo que no he hecho, curando heridas que no pueden sanar, y esperando que el tiempo se lo lleve todo, y a mí con él.
lunes, 12 de diciembre de 2011
¿Una recaída?
¿Nunca os ha pasado que, a pesar de ser mayores en edad, tenéis actitudes de niño? Yo mismo no soy una excepción, y como la mayor parte de mi generación, me crié con las películas de Disney. Es cierto que nunca fui el mayor fan, pero tras pasar este puente escuchando algunas canciones, un instinto infantil se ha apoderado de mi. si, más todavía, si es posible, dirán los que me conocen. Supongo que iré por días, comentando las canciones o películas, o puede que esto se quede en otro de esos proyectos que empiezo y nunca termino. Ya se verá.
La canción que dejó ahora es de Pocahontas, para cualquier persona sin infancia que no la conozca. Debe de haberme tocado la fibra sensible, o la fibra ecologista, o tal vez ambas, el caso es que me anima a apuntarme en Greenpeace. Sea como fuere, la canción es la que sigue, y yo me siento de nuevo como un niño frente al televisor matando las horas de la tarde entre merienda y cena.
La canción que dejó ahora es de Pocahontas, para cualquier persona sin infancia que no la conozca. Debe de haberme tocado la fibra sensible, o la fibra ecologista, o tal vez ambas, el caso es que me anima a apuntarme en Greenpeace. Sea como fuere, la canción es la que sigue, y yo me siento de nuevo como un niño frente al televisor matando las horas de la tarde entre merienda y cena.
Todos la cagamos
De la misma forma que un disco no es sólo una canción, no podemos juzgar a una persona por una sola acción. Todos nos equivocamos alguna vez, todos hacemos daño, a todos nos hacen daño. Lo normal no es ser perfecto, lo normal es tener errores. Lo que hay que aprender es a no repetirlos, y para eso es necesario fallar primero para acertar después.
martes, 8 de noviembre de 2011
Momentos...
que te hacen querer más. El primer sorbo de una cerveza fría en verano, la primera patata que acompaña al filete, el primer beso del día, las cosquillas debajo de las sábanas.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Hola de nuevo
Hace hoy exactamente un mes que no escribo nada en este blog. La razón es muy simple: no tengo internet (todavía!!!!).
Pero vamos al grano. Hoy, 26 de octubre, he notado que vuelve el frío, la lluvia sobre mi cara, sentir como la humedad rodea todo mi cuerpo y me hace desear quedarme en casa, pegado al sofá con una manta y una taza de café caliente mientras veo una película. Si, por fin ha llegado el otoño.
Vuelven los paseos por los parques, tan marrones, naranjas, de todos los colores imaginables. Vuelve el dar patadas a los montones de hojas que se acumulan en el camino. Vuelve el ver a los niños correr junto a sus madres en los parques, recogiendo la merienda y abrigándose del frío.
Por fin, siento que ya está aquí mi estación favorita del año. Aunque no esté en casa, puedo sentir los últimos rayos de sol de cada día acariciando mi cara mientras veo como estos se hunden en el mar. No he visto muchos otoños, pero recuerdo e imagino todos ellos. Otoños al lado del mar, con el viento aullando contra las rocas, los árboles resistiendo contra este, y el agua de lluvia y de mar luchando por llegar a tierra mientras baila al compás del viento. Inviernos en la montaña, cuando llega el frío y los juegos de luces y sombras que se cuelan entre los árboles desaparecen tan pronto el sol se oculta tras los montes. Inviernos al lado de un río, donde los peces se juntan en grupos para darse calor, y el vapor de las aguas llena todo de un aroma único.
Es el otoño, una estación intermedia entre el verano y el invierno, no tan mágico como el invierno, no tan agradable como el verano, pero sin duda, al menos para mi, una estación que las supera a ambas. Esto es un hola al otoño, y un hola a todas las personas que leerán esto, no importa cuando, y que como yo saben aprovechar estas tardes otoñales para relajarse descubrir que por muy humanos que seamos, la naturaleza es un nuestro verdadero hogar, la naturaleza de tierra, no la del asfalto. Hola.
Pero vamos al grano. Hoy, 26 de octubre, he notado que vuelve el frío, la lluvia sobre mi cara, sentir como la humedad rodea todo mi cuerpo y me hace desear quedarme en casa, pegado al sofá con una manta y una taza de café caliente mientras veo una película. Si, por fin ha llegado el otoño.
Vuelven los paseos por los parques, tan marrones, naranjas, de todos los colores imaginables. Vuelve el dar patadas a los montones de hojas que se acumulan en el camino. Vuelve el ver a los niños correr junto a sus madres en los parques, recogiendo la merienda y abrigándose del frío.
Por fin, siento que ya está aquí mi estación favorita del año. Aunque no esté en casa, puedo sentir los últimos rayos de sol de cada día acariciando mi cara mientras veo como estos se hunden en el mar. No he visto muchos otoños, pero recuerdo e imagino todos ellos. Otoños al lado del mar, con el viento aullando contra las rocas, los árboles resistiendo contra este, y el agua de lluvia y de mar luchando por llegar a tierra mientras baila al compás del viento. Inviernos en la montaña, cuando llega el frío y los juegos de luces y sombras que se cuelan entre los árboles desaparecen tan pronto el sol se oculta tras los montes. Inviernos al lado de un río, donde los peces se juntan en grupos para darse calor, y el vapor de las aguas llena todo de un aroma único.
Es el otoño, una estación intermedia entre el verano y el invierno, no tan mágico como el invierno, no tan agradable como el verano, pero sin duda, al menos para mi, una estación que las supera a ambas. Esto es un hola al otoño, y un hola a todas las personas que leerán esto, no importa cuando, y que como yo saben aprovechar estas tardes otoñales para relajarse descubrir que por muy humanos que seamos, la naturaleza es un nuestro verdadero hogar, la naturaleza de tierra, no la del asfalto. Hola.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Para ella
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, y no era por no querer, simplemente no tenía tiempo. Una de las entradas que escribí iba acerca de la gente que considero importante, los agradecimientos, blablabla. Pero he dejado a deber una entrada a la persona que hoy por hoy es más importante para mi. Como nombre en clave, podríamos usar Ea, que no deja de ser su apodo. Allá va.
Sé que te he escrito mil y un mensajes, y cada día los repito. Te escribo los mensajes cursis, esos que sé que odias, y también te envío los que sé que te van a enfadar. Pero eso podría decirse que es solo por cumplir, los envío porque no soy capaz de decirte las cosas a la cara...parece que nos parecemos en bastantes cosas.
Pero, como te dije ayer, a partir de ahora solo te diré las verdades. Nada de frases por cumplir, nada de palabras que se quedan en palabras. Solo la verdad.
Y la verdad es que te quiero, que quiero pasar más tiempo contigo. Quiero más paseos abrazado a ti, quiero hundirme en tus rizos y esnifarte. Quiero besar tu nuca y notar como ese escalofrío sube desde tu espalda. Quiero poder estar en cada sonrisa, en cada mirada, cada mirada de esos ojos que me enamoraron desde el principio, sin que yo me diese cuenta.
No voy a decir que todo ha sido un camino de rosas, sabes tan bien como yo que no todo fue bonito, sobre todo desde cierta noche. Pero lo arreglaste con una simple conversación, solo con unos minutos me hiciste la persona más feliz del mundo. Y el resto más o menos ya lo sabes. No siempre te lo digo, pero siempre intento transmitírtelo. Te quiero, más que a nada, y a toda la retahíla de verbos que nos soltamos puedes añadirle eso. Eres mi verdad, mi todo. Te quiero más que a nada. Ahora estoy hablando contigo, y escribo esto. Solo puedo decirte que esperes a las tres y media.
Mi primer amor, y probablemente el único.
Sé que te he escrito mil y un mensajes, y cada día los repito. Te escribo los mensajes cursis, esos que sé que odias, y también te envío los que sé que te van a enfadar. Pero eso podría decirse que es solo por cumplir, los envío porque no soy capaz de decirte las cosas a la cara...parece que nos parecemos en bastantes cosas.
Pero, como te dije ayer, a partir de ahora solo te diré las verdades. Nada de frases por cumplir, nada de palabras que se quedan en palabras. Solo la verdad.
Y la verdad es que te quiero, que quiero pasar más tiempo contigo. Quiero más paseos abrazado a ti, quiero hundirme en tus rizos y esnifarte. Quiero besar tu nuca y notar como ese escalofrío sube desde tu espalda. Quiero poder estar en cada sonrisa, en cada mirada, cada mirada de esos ojos que me enamoraron desde el principio, sin que yo me diese cuenta.
No voy a decir que todo ha sido un camino de rosas, sabes tan bien como yo que no todo fue bonito, sobre todo desde cierta noche. Pero lo arreglaste con una simple conversación, solo con unos minutos me hiciste la persona más feliz del mundo. Y el resto más o menos ya lo sabes. No siempre te lo digo, pero siempre intento transmitírtelo. Te quiero, más que a nada, y a toda la retahíla de verbos que nos soltamos puedes añadirle eso. Eres mi verdad, mi todo. Te quiero más que a nada. Ahora estoy hablando contigo, y escribo esto. Solo puedo decirte que esperes a las tres y media.
Mi primer amor, y probablemente el único.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Sentimientos
Nunca he sido lo que se dice una persona sentimental, mi propia madre me ha acusado varias veces de poco cariñoso. Cuando tengo que llorar, no lloro, cuando tengo que enfadarme, no me enfado. Supongo que seré raro. En ocasiones he tenido que fingir lo que siento, dar una mentira en lugar de mostrar lo que realmente me ocurre.
Lo que nadie sabe es que si de verdad muestro mis sentimientos, si dejo que me dominen, me convertiría en lo opuesto de lo que soy. He creado una imagen de mi, no una mentira, si no una realidad, pero que se tambalea. Si hiciese lo que de verdad siento, me pasaría el día llorando. Porque no es fácil sobrellevar los mazazos que te da la vida. No es fácil mirar a tu padre, ese ser al que siempre has adorado, y comprender que le ha hecho daño a tu madre, más que ninguna otra persona en el mundo. No es fácil echar la vista atrás y recordar su comportamiento, las mentiras, cómo la trataba, cómo te trataba. Tantos sueños tirados a la basura porque él prefería echar la siesta que llevarte al parque con tus amigos. Tantas horas delante de una pantalla porque así él tenía el día libre.
Si de verdad me dejara llevar, lloraría, me enfadaría, les gritaría a todos los que me rodean que me dejasen en paz, que se metan en sus asuntos. Porque lo que yo siento en realidad es que no puedo confiar en nadie, todo el mundo va a hacerme daño, ya lo he comprobado.
Y cuando le miro a él, ese odio y esa adoración pelean, a cada segundo, a cada instante. Es difícil asumir que odias a tu padre, y que a la vez no puedes odiarlo. Cuando alguien a quién quieres hace daño a otra persona que quieres, no sabes qué hacer, qué sentir. Es mejor dejarlo pasar, que el agua fluya y se vaya al mar.
Porque no soy así, no quiero ser así. Es mejor ser fuerte, que pasarse la vida llorando. No pienso entrar al juego. Los sentimientos son innecesarios, pueden reprimirse, ahora lo sé. Pero esto tiene un problema. Reprimir los sentimientos negativos tiene el mismo efecto sobre los positivos. Amor, cariño, felicidad, van ligados a esa negación. Y si dejo que afloren, sus compañeros me ahogan, me hunden en esa espiral de lagrimas de la que llevo casi año y medio escapando, contra la que he luchado tanto. ¿Qué debería hacer? ¿Qué puedo hacer, si lo mejor que tengo, lo mejor que puedo sentir, despierta lo que peor me hace sentir?
Lo que nadie sabe es que si de verdad muestro mis sentimientos, si dejo que me dominen, me convertiría en lo opuesto de lo que soy. He creado una imagen de mi, no una mentira, si no una realidad, pero que se tambalea. Si hiciese lo que de verdad siento, me pasaría el día llorando. Porque no es fácil sobrellevar los mazazos que te da la vida. No es fácil mirar a tu padre, ese ser al que siempre has adorado, y comprender que le ha hecho daño a tu madre, más que ninguna otra persona en el mundo. No es fácil echar la vista atrás y recordar su comportamiento, las mentiras, cómo la trataba, cómo te trataba. Tantos sueños tirados a la basura porque él prefería echar la siesta que llevarte al parque con tus amigos. Tantas horas delante de una pantalla porque así él tenía el día libre.
Si de verdad me dejara llevar, lloraría, me enfadaría, les gritaría a todos los que me rodean que me dejasen en paz, que se metan en sus asuntos. Porque lo que yo siento en realidad es que no puedo confiar en nadie, todo el mundo va a hacerme daño, ya lo he comprobado.
Y cuando le miro a él, ese odio y esa adoración pelean, a cada segundo, a cada instante. Es difícil asumir que odias a tu padre, y que a la vez no puedes odiarlo. Cuando alguien a quién quieres hace daño a otra persona que quieres, no sabes qué hacer, qué sentir. Es mejor dejarlo pasar, que el agua fluya y se vaya al mar.
Porque no soy así, no quiero ser así. Es mejor ser fuerte, que pasarse la vida llorando. No pienso entrar al juego. Los sentimientos son innecesarios, pueden reprimirse, ahora lo sé. Pero esto tiene un problema. Reprimir los sentimientos negativos tiene el mismo efecto sobre los positivos. Amor, cariño, felicidad, van ligados a esa negación. Y si dejo que afloren, sus compañeros me ahogan, me hunden en esa espiral de lagrimas de la que llevo casi año y medio escapando, contra la que he luchado tanto. ¿Qué debería hacer? ¿Qué puedo hacer, si lo mejor que tengo, lo mejor que puedo sentir, despierta lo que peor me hace sentir?
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