Las dos primeras entradas no son lo que se puede decir agradables. Parece que soy un pesimista, y es todo lo contrario. Es solo que uno pasa por un momento bajo, un bajón de más de año y medio, pero es sólo una racha, siempre acaba pasando. Por suerte, siempre tienes a gente que te apoya. Sobretodo amigos. Este blog va dedicado a todos aquellos que me han apoyado, a esos compañeros de biología que sin quererlo han ayudado a hacer de este año un buen año, y que me hacen desear volver a clase.
Para empezar, Andresito, el pequeño marine. Cuando lo conocí pensé que era un pijo más, y ahora resulta que se ha convertido en un tío con el que sé que puedo contar, y al que, desde nuestro momento gay con Casablanca, necesito.
En segundo lugar, el señor Bóveda, alias Pablo. Un abuelo, como suelo llamarlo, pero bastante cumplidor, siempre dispuesto a ayudar, y que me ha acompañado en todos esos ratos entre clase y clase. Su defecto, ser madridista.
La gente del grupo G2, a saber: Juanito, Mar, Cosman, Iván, Álex, David, Brais, sin los cuales las clases serían aburridísimas. Gracias por hacer del curso algo más animado, con nuestras discusiones Barça-Madrid o las bromas sobre la cocaína.
No hay que olvidarse del resto de compañeros, que entre ciento y pico que somos tengo que nombrar a alguien más. Diego, Jóse, Rafa, Alvarito, Ruth, Áurea, Rebe, Rafa, Richi, Chusa, Alba, Nerea, todos los que nos juntamos fuera para que nos de el aire entre sermón y sermón. Gracias.
Gracias por estar ahí, como suele pasar conmigo, lo que necesito es tener a alguien a mi lado, sin que os déis cuenta ya me ayudáis, me permitís ser normal, algo que nunca antes había sido. ¡Gracias por todo gente, se acerca un nuevo curso, a ver cuantos aguantamos el tirón!
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